Caribe Mexicano

El hombre detrás de Safe Tours Cozumel

Safe Tours Cozumel comenzó como un sueño de cambio: el deseo de un hombre de vivir una vida que lo hiciera sentirse orgulloso de levantarse cada día e ir a trabajar y de convertirse en alguien de quien su hija pudiera sentirse orgullosa.


Arturo Díaz dejó su hogar en la Ciudad de México con tan solo 17 años, en 1985, encontrando un nuevo comienzo en la creciente ciudad —o más bien, pequeño pueblo— de Cancún, en el sur de México. La vida ahí estaba lejos de ser fácil. Luchó por salir adelante, viviendo en las calles, durmiendo bajo los techos de amigos cuando podía y, muchas veces, sobreviviendo con una sola comida al día: una Coca-Cola y un pedazo de pan.

Durante años, la vida fue complicada e implacable. Trabajó en distintos oficios hasta que eventualmente encontró su lugar en el turismo, específicamente vendiendo tiempos compartidos. Acudía diariamente al aeropuerto de Cancún y convencía a los viajeros de asistir a presentaciones en hoteles, donde posteriormente se les incentivaba a invertir en tiempos compartidos. Hizo esto durante años, ganando lo suficiente para viajar con frecuencia entre México y Cuba, gastando sus ganancias en casinos y clubes. Gran parte de sus veintes y principios de sus treintas transcurrieron en ese ciclo: hacer dinero y gastarlo con la misma rapidez, iniciando negocios  y vendiendo fracciones de habitaciones de hotel a precios elevados a personas que no podían realmente costearlo.

En uno de esos viajes a Cuba, Arturo conoció a la madre de su hija y más adelante se casó. A los 35 años, el 17 de enero de 2003, se convirtió en padre. Para entonces, el turismo se había vuelto una industria más incierta debido a los acontecimientos globales de los años anteriores. Regresó con su familia a México y continuó trabajando como vendedor, aunque ya comenzaba a sentir un creciente descontento hacia un trabajo en el que alguna vez había sido experto.


La vida siguió su curso, como siempre lo hace, y eventualmente Arturo se encontró siendo padre soltero, criando a una niña pequeña en Cozumel. Trabajaba en el aeropuerto, ganando apenas lo suficiente para salir adelante, mientras cargaba con una profunda frustración por sus decisiones de vida. Esa frustración —y su deseo de vivir una vida enfocada en brindar felicidad genuina a los demás— lo llevó a convertirse en vendedor ambulante. Cada mañana abordaba el ferry y pasaba el día intentando vender tours a los visitantes; y cada noche regresaba a casa derrotado, habiendo sido ignorado o maltratado por quienes solo veían una molestia en la osadía de un hombre que pedía unos segundos de su tiempo en un intento por alimentar a su hija y encontrar un poco de dignidad.

El esfuerzo diario, combinado con la indiferencia —y en ocasiones el desprecio— de los turistas, fue desgastándolo poco a poco. Ser ignorado, rechazado y tratado como invisible, solo para que esas mismas personas se voltearan a admirar a su hija, era una contradicción dolorosa. Esta sutil forma de exotización incluso llegaba a influir en si lograba concretar una venta o no. Fue en esos momentos que algo dentro de él cambió. Supo que necesitaba un camino distinto, uno basado en la dignidad, donde su hija nunca tuviera que presenciar ese tipo de trato hacia su padre.

En 2011, con el apoyo de sus padres y su hermano, fundó Safe Tours Cozumel. Creía que debía existir una mejor manera de vender: una que conectara con personas realmente interesadas en planear sus vacaciones con anticipación, sin presión, sin manipulación y sin comprometer sus valores. La empresa comenzó de forma sencilla, con una página web y las opiniones de boca a  boca.

Una de las ideas más significativas de Arturo fue incorporar testimonios de visitantes en YouTube. Estos videos permitieron que potenciales clientes descubrieran la agencia a través de las experiencias de otros, generando confianza de manera orgánica. Aunque este enfoque continúa hoy en día, se ha vuelto menos frecuente con el auge de las redes sociales y un mayor respeto por el deseo de privacidad de las personas.


En 2018, uno de los mayores sueños de Arturo se hizo realidad cuando la embarcación con fondo de cristal Cubana comenzó operaciones. Esto marcó un nuevo capítulo, transformando el negocio de una agencia de tours a un operador turístico. Con este crecimiento llegaron nuevas oportunidades, pero también grandes desafíos. Manejar un equipo más grande y responder a las exigencias operativas resultó complicado. Al mismo tiempo, errores en la estrategia de marketing provocaron un aumento en visitantes para la embarcación, pero una disminución en las reservas a través del sitio web.

Debido a esta caída en el tráfico en línea, el año 2020 marcó el inicio de una importante reinvención de la página web, con el objetivo de hacerla más atractiva, amigable y fácil de usar para los clientes al momento de reservar sus experiencias.


Hasta el día de hoy, Safe Tours Cozumel no ha logrado recuperar por completo su punto más alto previo a 2018. Sin embargo, la determinación de Arturo y su compromiso con su visión permanecen intactos. Esta no es la historia de una empresa de tours, sino la historia de un hombre que decidió aferrarse a sus valores y reconstruir su vida; un hombre que dedicó sus días a convertir los buenos momentos de otras personas en experiencias inolvidables, mientras reconoce —y desafía— las dificultades, muchas veces invisibilizadas, que enfrentan los trabajadores de servicio en la sociedad actual.

 


Por Bee Díaz